La primera dama de El Salvador, Gabriela Rodríguez de Bukele, inició este domingo una visita oficial de cinco días al Reino de Marruecos. Su llegada a territorio marroquí fue recibida con honores en el aeropuerto de Rabat‑Salé, donde fue saludada por la princesa Lalla Asmaa, hermana del rey Mohamed VI. El recibimiento contó también con la presencia de autoridades regionales, como el gobernador de Rabat y el presidente del consejo regional, además de representantes diplomáticos salvadoreños acreditados en ese país.
La visita de trabajo de Rodríguez de Bukele busca fortalecer los lazos de cooperación entre ambas naciones, especialmente en las áreas de salud, educación, niñez, inclusión social y cultura. Desde su llegada, la primera dama ha sostenido encuentros formales y ha participado en recorridos por instituciones marroquíes dedicadas a la atención de personas con discapacidad, un eje central en su política social.
En el primer día de actividades, Rodríguez de Bukele y la princesa Lalla Asmaa visitaron el Centro de Diagnóstico y Rehabilitación Auditiva, una institución de referencia en Marruecos que brinda atención especializada a personas con discapacidad auditiva. Posteriormente, ambas acudieron al Centro Nacional Mohamed VI de Personas con Discapacidad, donde se discutieron experiencias y estrategias en materia de inclusión.
La agenda oficial continuará con visitas a las ciudades de Tánger y Marrakech. En Tánger, la primera dama salvadoreña conocerá de cerca la labor de la Fundación Lalla Asmaa para Niños Sordos, donde se llevan a cabo procesos de formación, lenguaje de señas y apoyo integral a menores con discapacidad. En Marrakech, en tanto, Rodríguez de Bukele participará en actividades culturales y visitará sitios patrimoniales, como las Tumbas Saadíes y la famosa mezquita Koutoubia, en una muestra de intercambio cultural entre ambas naciones.
Esta gira se enmarca en el reciente fortalecimiento de las relaciones diplomáticas entre El Salvador y Marruecos, las cuales han cobrado un nuevo impulso en los últimos años. Desde la apertura de la embajada salvadoreña en Rabat —la primera en el continente africano—, ambos países han incrementado el diálogo político, técnico y cultural. También han suscrito acuerdos de cooperación en áreas como salud, turismo, energía, agricultura, seguridad y formación profesional.
El Ejecutivo salvadoreño ha expresado su intención de fortalecer una agenda de colaboración Sur-Sur, en la cual Marruecos tiene un papel crucial como aliado estratégico en el norte de África. El viaje de la primera dama es un componente de este esfuerzo diplomático, donde los temas sociales, la niñez y la inclusión son prioritarios, cuestiones fundamentales en la agenda que Rodríguez de Bukele ha impulsado desde la oficina de la primera dama.
Durante su visita, Rodríguez de Bukele es acompañada por una delegación oficial e incluso por sus dos hijas, Layla y Aminah, lo que también aporta un significado simbólico a la visita. Su presencia ha sido resaltada tanto por medios locales como por las autoridades anfitrionas, quienes consideran este encuentro como un gesto de conexión entre dos culturas con perspectivas complementarias sobre desarrollo y bienestar social.
Además del componente institucional, la visita busca generar vínculos entre programas sociales que ambos países desarrollan con enfoque en la niñez. La primera dama salvadoreña compartió su experiencia en la implementación de la Ley Nacer con Cariño, así como el modelo Crecer Juntos, orientado al desarrollo integral de la primera infancia en El Salvador. Estos programas han sido reconocidos a nivel internacional y podrían inspirar futuras colaboraciones bilaterales.
Rodríguez de Bukele estará en Marruecos hasta el jueves. Se espera que al finalizar la visita se publique un comunicado conjunto que detalle los acuerdos logrados y las áreas clave para la futura colaboración.
La visita de la primera dama de El Salvador a Marruecos fortalece la estrategia diplomática del país centroamericano, que pretende aumentar su presencia global no solo mediante alianzas en el ámbito comercial o político, sino también a través del fomento de políticas sociales con un enfoque centrado en los derechos humanos. Este viaje representa un avance en el establecimiento de lazos firmes entre El Salvador y el mundo árabe-africano, en un escenario de creciente interés por la cooperación internacional entre países en desarrollo.


